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Mostrando entradas de octubre, 2013

Capítulo III: Una dulce mirada.

 Tenía fachada de piedra y tejado de pizarra. Una verja de hierro marcaba los límites de la propiedad, y un jardín bien cuidado con un gran estanque recibía a los visitantes.   Podría decirse que fuera cual fuera la persona que vivía allí, sería mi vecina. Aquella casa era la más cercana a la mía en todo el entorno. Decidí ir a presentarme.  Vacilé unos instantes pero un impulso hizo que caminara hacia la verja de entrada. Pasé y atravesé el jardín hasta llegar al gran portón de madera por el que se entraba a la residencia. Estaba abierto, cosa que me sorprendió. Aunque luego me pareció normal, teniendo en cuenta que en aquel bosque no viviría más que el dueño de la casa. Tampoco creo que tuviera el problema de los ladrones; supongo que nadie sabría de la existencia de todo aquello.   Dudé, pero di unos pasos adelante y me encontré dentro. Debajo de mí pude distinguir un parqué de madera. Di una vuelta con los ojos a todo mi alrededor. Mi vista tardó un bu...