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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Capítulo IV: Entra hasta el salón.

 Me guió hasta la entrada de un enorme salón. Pequeña e insignificante ante toda aquella inmensidad y cantidad de cosas, me encontraba aún así asombrada.  De la alta pared empapelada colgaban animales disecados mirándome con su última expresión de vida. Casi no había luz, lo agradecí. Notar todos esos ojos acechando no hacía que estuviera cómoda.  Él se dirigía hacia el antiguo sofá, colocado al lado de una chimenea tallada en piedra. Ralenticé el paso para fijarme mejor en los detalles.  Las largas y opacas cortinas de terciopelo hacían que los rayos del perfecto sol de verano no pudieran invadir la habitación.  Veía sombras, pero al acostumbrarme distinguí todo con más claridad.  Una alfombra antigua cubría todo el parqué de aquella dependencia con dimensiones sorprendentes. Las paredes llamaban la atención. A parte de los horribles trofeos de caza colgaban cuadros y retratos de hombres y mujeres que habrían vivido hace más de un siglo. R...