Llevaba media hora caminando, imaginaba que al ser una isla, si caminaba recto todo saldría del bosque, y ya solo me quedaría rodear la isla. Pero por mas que andaba no divisaba el fin de el bosque.
Debían de ser las tres de la tarde, pero con los nervios no tenia nada de hambre.
¿Un cartel aquí? ¡Es imposible!
Me pare a leerlo, la letra estaba un poco borrosa, y ponía: Bienvenidos a Atidlam.
Menudo nombrecito para la isla...
Oí un crujido detrás mía, me di la vuelta vi la silueta de una persona, sentí un pinchazo en el cuello e inmediatamente, perdí la consciencia.
Imagino que estuve inconsciente unas horas, porque cuando abrí los ojos era de noche.
Habia una crepitante hoguera, me intente levantar, pero un fuerte dolor de cabeza me tiro al suelo y casi hace que me desmaye de nuevo. Después del sopor me vino el pánico.
¿Que hago aqui? ¿Que me ha pasado? Claro, empece a gritar, ¡Que alguien me saque de aquí! ¡Soltadme!
Vi que alguien se acercaba con un cuchillo, Antes de imaginar para que podía ser me soltó y me ayudo a sentarme.
A la luz de la hoguera lo pude ver bien, El hombre tenia una cicatriz en la mejilla izquierda, unos alocados ojos verdes que parecian salirse de las orbitas y una mueca de pena oculta en una barba anaranjada y sucia. Lo escuche murmurar: que pena, tan joven...
Le mire a los ojos, estaban llenos de pena- Disculpe, por que es una pena?-el hombre se sorprendió y me contesto-Porque estas aquí,joven, en Atidlam.-Ya lo se, pero puedo volver a casa, no?- El hombre sonrió tristemente-No hijo, nadie sale de Atidlam,¿no te has dado cuenta? ¡Esta maldita!
Menudo nombrecito para la isla...
Oí un crujido detrás mía, me di la vuelta vi la silueta de una persona, sentí un pinchazo en el cuello e inmediatamente, perdí la consciencia.
Imagino que estuve inconsciente unas horas, porque cuando abrí los ojos era de noche.
Habia una crepitante hoguera, me intente levantar, pero un fuerte dolor de cabeza me tiro al suelo y casi hace que me desmaye de nuevo. Después del sopor me vino el pánico.
¿Que hago aqui? ¿Que me ha pasado? Claro, empece a gritar, ¡Que alguien me saque de aquí! ¡Soltadme!
Vi que alguien se acercaba con un cuchillo, Antes de imaginar para que podía ser me soltó y me ayudo a sentarme.
A la luz de la hoguera lo pude ver bien, El hombre tenia una cicatriz en la mejilla izquierda, unos alocados ojos verdes que parecian salirse de las orbitas y una mueca de pena oculta en una barba anaranjada y sucia. Lo escuche murmurar: que pena, tan joven...
Le mire a los ojos, estaban llenos de pena- Disculpe, por que es una pena?-el hombre se sorprendió y me contesto-Porque estas aquí,joven, en Atidlam.-Ya lo se, pero puedo volver a casa, no?- El hombre sonrió tristemente-No hijo, nadie sale de Atidlam,¿no te has dado cuenta? ¡Esta maldita!
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