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Capitulo 1.1 Una bienvenida amistosa



(Chicos, la historia va para rato, de lo larga que será)

Me decido a entrar en la casa, cuando voy a llamar a la puerta, me doy cuenta de que esta abierta, hay una persona echándole leña al fuego, y parece que no se ha percatado de mi presencia. Carraspeó.

—¿Señor, le puedo hacer una pregunta?—No me contesta. Me acerco un poco a el, y saco del bolsillo interior de mi chaqueta una foto de Ashley, en ese momento, el hombre se gira y me mira, tiene cara de pocos amigos, Aún así le pregunto.

—Me preguntaba si reconoce a la chica de la foto— El hombre me mira a mí .—¿Que carajo estas haciendo aquí? ¡Lárgate cabrón!—Dejo de escapar un suspiro, no entiendo por qué soy tan poco bienvenido. —Disculpe señor.—

Me doy la vuelta para salir de esa casa cochambrosa, cuando oigo el ruido del metal raspando el suelo, me doy la vuelta para ver que ocurre, y justo a tiempo, por que en ese momento el hombre levanta una pesada hacha y la baja con intención de matarme, por puro reflejo me echo hacia atrás y desenfundo mi pistola, —¡Atrás! —Grito, pero el hombre no me hace caso, no me queda mas remedio que defenderme, le apunto con la pistola al brazo y disparo, el hombre suelta un gruñido de dolor y el arma se le cae, pero no se detiene, avanza hacia mi con intenciones asesinas, así que para proteger mi vida, le disparo a la cabeza. Está muerto, me acerco un poco para comprobarlo, descubro que la sangre que sale del orificio de su cráneo está coagulada.


En ese momento oigo el ruido de un coche acelerando, voy corriendo a la ventana solo para ver como un furgón se dirige hacia donde estaba el coche en el que vine, oigo gritar a los dos. —¡Joder! ¡Viene hacia aquí! —¡Mierda el coche no arranca!— El furgón choca contra el coche, que se estampa contra una pared rocosa, mientras las lunas se hacen añicos. Uno de los policías, el que se paró a mear, intenta salir de el, pero un... un aldeano se baja de furgón, lo coge y... le dobla el cuello, puedo imaginar el crack de su cuello al ser girado de forma tan brusca, está muerto. Al conductor lo sacan a rastras. No sé si está inconsciente pero por lo que le han hecho a su compañero, mejor sería que estuviera muerto...

En ese momento me llama Hunnigan —¿Leon, va todo bien por ahí?— Por la pequeña pantalla del comunicador veo que está preocupada, debo tener cara de asustado, rectifico mi compostura y sonrío a la pequeña cámara que está encima de la pantalla.—Un  pueblerino me dio problemas y tuve que neutralizarlo.—Por la forma en la que se lo digo le doy a entender que lo maté —Parece ser que hay mas por la zona.—
Hunnigan, cuyos ojos morenos centellean tras las gafas asiente y me contesta — Dirígete al pueblo, debes poner a la chica a salvo lo antes posible— Asiento y cuelgo.
Me dirijo  hacia las escaleras que hay al lado de la chimenea, empiezo a subirlas y cuando voy a mitad de camino escucho: "¡UN FORASTERO!" Me asomo a la ventana y observo a otro hombre, con un largo rastrillo señala a la casa. Poco a poco, van a apareciendo mas personas, en total son cinco. uno lleva un hacha pequeña, parecido a un tomahowk y una mujer lleva una guadaña, los demás no están armados. Aunque uno lleva una antorcha, a plena luz del día...
Veo una mesa y encuentro medicinas, y munición para pistola, por lo visto, un grupo armado estuvo por aquí.

Veo que las personas empiezan a entrar en la casa, así que salto por la ventana, he sido entrenado para situaciones mas peligrosas, no me duele nada, solo el hombro al aterrizar rodando. Me pongo en pie y miro a la casa, algunas "personas" se dirigen a mi con las armas en alto, por lo que le entendí a Hunnigan, tengo permiso para matar, y es lo que hago. Disparo al loco que me intenta pegar con su rastrillo en la cabeza, cae al suelo. De golpe veo como un mini hacha vuela con dirección a mi cara, me echo a un lado justo a tiempo y le suelto dos disparos a su tirador. Que cae muerto. La señora que lleva la guadaña se acerca lentamente, le apunto a la cabeza, ella se detiene,  y mira a algo, detrás de mi, echo una ojeada, solo para ver al aldeano al que había disparado en la cabeza, el del rastrillo levantarse y correr hacia mi con una velocidad que no me da tiempo a reaccionar, cuando me doy cuenta lo tengo encima, me agarra y abre su boca, enseñándome sus dientes , ¡Intenta morderme!  Recuerdo todo lo ocurrido en Racoon Citiy, plagas de "Zombies" mordiendo a los ciudadanos, transformándolos en uno de ellos, pero no puede ser, estos aldeanos no pueden ser zombies, son distintos...
Forcejeo contra el aldeano que me intenta morder y le pego una patada a la barbilla, no son zombies pero deben estar infectados por algún gen distinto, pues su cuerpo se descompone, cuando le doy a patada le vuelo literalmente la cabeza. Sé que de esa patada muy pocos sobrevivirían, y puede que el cuello se les doble para atrás, pero de ahí a que las cabezas vuelen...
Rápidamente me recupero para matar a la "Mujer", que arremete contra mi con su guadaña no llega a tocarme, varias disparos perforan su cráneo.
Apunto al hombre de la antorcha, y sin vacilar, disparo a la mano donde la sujeta, la antorcha se cae de su mano, cuando el fuego hace contacto con su piel empieza a arder, anda un poco mientras arde y grita de dolor, poco después cae, y sigue ardiendo... Me fijo en el cuerpo de la mujer, pero empieza a borbotar y a.. a ¡Derretirse!. Me aparto asqueado, busco a los otros dos, que salen de la casa corriendo, los apunto y disparo, pero... ¡Mi cargador esta vació! Cojo otro, retiro el de la pistola, lo tiro al suelo y justo cuando termino de colocar el otro me salta un aldeano, no lo pienso y le pego una patada giratoria, lo que lo manda tres metros para atrás, aprovecho que está en el suelo para disparar al otro, que muere, y sí que muere, pues su cuerpo empieza a borbotar y acaba desapareciendo. El otro intenta levantarse, saco el cuchillo que llevo envainado en el hombro y se lo pongo al cuello, ¿Que sois vosotros? Suelta un rugido y empieza a retorcerse, lo termino matando, limpio mi cuchillo en el suelo. No esperaba esta clase de bienvenida.
Me dirijo al puente, donde se suponía que estaban los coches pero ya no están, y el puente está roto, me asomo un poco y veo el furgón y el coche, hechos añicos, en la orilla de un río.
¿Por que ha tenido que ocurrir esto?

Saco mi dispositivo de posicionamiento y estudio el mapa que se me crea, si voy por ese sendero, estaré en cinco minutos o así en el poblado. Recargo mi pistola y miro mi inventario, Tengo una escopeta, bien cargada, un spray de primero auxilios, munición y una planta curativa, me dispongo a avanzar.
Veo que por el camino hay un montón de casetas, entro en la primera, hay varias cajas, ningún zombie, las rompo y ¡sorpresa! Dinero en pesetas, aparte de algo de munición, por la forma de las cajas, veo que eran de un grupo militar, pero no de E.E.U.U. si no, privado, de alguna empresa, me pregunto por qué las habrán dejado aquí, ¿Esperaban a alguien mas?
Sigo andando, revisando las casas, cuando veo a un.. llamemoslo aldeano. Esta al fondo de mi campo de visión, me ve y empieza a andar hacia mi, Maldición... Lo apunto con la pistola, pero no disparo, el infectado se sigue acercando, está a poco metros de mi ya, voy a  matarlo. Le quito el seguro a la pistola, le voy a disparar cuando oigo un click, y luego una explosión, me echo atrás y me cubro, cuando me recompongo lo que queda del aldeano está borbotando, Supongo que es su manera de aclarar que están muertos...
Pero ese aldeano me ha ayudado, sin querer claro está, Porque me ha mostrad que todo el sedero está lleno de trampas, veo como entre dos arboles hay un finísimo hilo que conecta a dos detonadores  mal disimulados, pero paso por el camino que me despejó el zombie, Sigo el sendero y  cuando voy por la mitad de un puente veo a tres aldeanos, ¡Ahí está, ahí está! ¡Avisemos a los demás! Les apunté con mi pistola, pero se fueron corriendo, Mierda. Seguí el sendero y llegue hasta el portaron que indicaba la entrada al pueblo, Estaba apunto de abrirlo cuando escuché a alguien decir detrás de mí  —¡Detrás de ti cabrón!— Me di la vuelta y sin preguntar dispare a la pierna, hice bien, era otro aldeano, Cuando intento levantarse, lo rematé con el cuchillo, no me hacia falta gastar balas.
Abrí un poco el portalón y me cole sin hacer ruido, saqué mis prismáticos y empecé a observar el poblado, habían unos cuantos aldeanos, y una hoguera en medio de la plaza... ¿Una hoguera? Enfoco con los prismáticos a la  hoguera y lo que veo me revuelve el estomago. Uno de los policías, por lo visto el que conducía, está clavado por un gancho que le atraviesa el pecho al centro de la hoguera, su cuerpo se fundía con el calor de las llamas. No puedo entender en la situación en la que me he metido.

Intento avanzar sin ser descubierto, pero por mala suerte un aldeano me ve y me mira, desenfundo mi pistola  y antes de que diga nada, le disparo. El sonido alerta a todo el pueblo, empiezan a oírse gritos por todas partes —¡El Forastero esta aquí!— Me viene una mujer corriendo e intenta cogerme, le lanzo una patada justo cuando estira las manos para cogerme, — Empieza a rezar..— El que me grita eso me golpea con una guadaña, lo esquivo como puedo, pero el metal roza mi brazo haciéndome un corte, no se si muy profundo, lo dudo por que apenas me desestabilizo, le pego un puñetazo y siento como mi puño se hunde en su cara, apenas quito el puño le pongo la pistola bajo la barbilla y disparo, me doy la vuelta solo para ver como otro aldeano  me lanza su arma, le pego un disparo y se desvía. Los aldeanos me están rodeando, tengo que abrirme hueco. Entro en una casa y me encuentro una escopeta, cierro la puerta y la cargo, cojo munición que esté esparcida por la habitación, empiezo a oír los golpes de esta horda de psicópatas que pretende matarme, salgo por la ventana y camino por el tejado un poco. Apunto con la pistola aun, y disparo a un montón de ellos, algunos caen para no levantarse, otros con un orificio en el cuerpo, caen para levantarse. No noto como un zombie se acerca lentamente hasta que es demasiado tarde y de un empujón me precipito a la masa de zombies, aún en el suelo saco la escopeta y disparo, varios de ellos salen despedidos, pero no los suficientes, llevo así un rato, defendiéndome con uñas y dientes de la maldita población de este maldito lugar cuando empiezan a sonar campanadas ¿Campanadas? Ellos se detienen, y empiezan a hablar entre ellos,
—Nos está llamando...
— Es hora de ir a rezar..
Poco a poco los zombis van soltando sus armas y entrando en la iglesia, pasan de largo, no se molestan ni en mirarme. Me escabullo como puedo y veo como entra el último aldeano.
Miro la iglesia un poco amedrentado.
¿A donde habrán ido... Al Bingo?

Comentarios

  1. ¡Me ha gustado bastante!
    Estoy ansiosa porque pongas la 2ª parte ya ;)
    Att: Syd.

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    Respuestas
    1. Si hay suerte estará puesta en una semana o dos, será bastante mas corto la verdad, pero creo que se `puede disfrutar :D

      Eliminar
  2. ¡¡Está genial!! Se nota que lo has trabajado más.
    Enhorabuena, sigue así.

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