Púes aquí estoy, esperando a ese mago que nos va a llevar a comprar esos materiales tan extraños, faltan cinco minutos para la hora acordada, según mi madre, tendremos que esperar en el recibidor, parece ser que aparecerá ahí, de repente. No puedo esperar mas, tengo muchísimas ganas de ver algo de magia.
Vale, ya es la hora, en la sala cae un velo de silencio y expectación, de golpe mi padre se sobresalta y con los ojos como platos, señala a la chimenea, esta, que estaba apagada arde, pero con un fuego verde, y en un abrir y cerrar de ojos, una persona baja, y algo regordeta sale de ella, mientras se levanta,me fijo en como es. Su manera de vestir es un poco rara, una especie de túnica azul. Nos quedamos mudos, el mago debió darse cuenta de que nos había impresionado, y con una sonrisa de satisfacción, le dio la mano a mi padre.
-Buenos días señor Elric- Saludó el mago,- Soy Maximiliam Pray, y formo parte del equipo de orientación para familias Muggles con hijo mago. Os llevaré a comprar los materiales, y por el camino os explicaré las leyes del ministerio de magia, la economía mágica, y claro esta, os daré el billete y las instrucciones para el traslado de su hijo a Hogwarts.
Yo me acerqué lentamente con timidez y le tiré de la túnica, el mago me miró y sonrió, -Tú debes ser el pequeño Ryuu.-.Se fijó en que buscaba una manera de preguntarle por que, yo soy un mago, por que justamente yo, por que lo sabían...
-Supongo que querrás saber, por que eres un mago.- Yo asentí- Bien Ryuu, ¿Alguna vez has echo, o te ha ocurrido algo que no tenga explicación, cuando estabas asustado, nervioso, o enfadado?
Yo asentí, y le empecé a contar como una vez, rompí el jarrón favorito de mi madre, y me fui corriendo a por una escoba para esconder los trozos, pero cuando volví al sitio, el jarrón estaba ileso.
El me sonrió -¿Ves? Eso, pequeño, es magia. - yo asentí muy emocionado. El mago se giró y empezó a hablar con mis padres
Yo, mientras, recordaba diversos momentos en los que me ocurrían cosas, que no podía explicar, al fin, tenia la solución a todos esos momentos, la magia...
Ese perro que me perseguía, que justo cuando iba a morderme, empezó a flotar, ese día en que caí en una piscina cinco minutos antes de una boda, y cuando conseguí salir de ella estaba seco... Magia, magia, magia y mas magia...
Mientras recordaba esos momentos , contento de hallar la solución, me pareció escuchar decir al mago algo sobre un callejón dragón...
Ahora por ahora, estas llevando bastante bien el relato, sigue asi! :)
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