Bueno, soltó Maximiliam, —Ya va siendo hora de que nos pongamos en marcha.—
Yo me acerqué a él y le pregunté, —¿Nos vamos... al callejón Dragón?—El al oírme, soltó una carcajada muy sonora, —No Ryuu, es el callejón Diagon.— Poco a poco noto como la vergüenza me corroe por dentro y me sonrojo, vaya, me he equivocado.
—Como estos son vuestros primeros tratos con el mundo mágico, considero que sería muy fuerte llevaros con polvos flú— Nos mira, y antes de que le preguntemos que son esos polvos flú, nos da la respuesta.— Los polvos flú es una manera muy cómoda de viajar, en la que mediante una red flú se conectan las chimeneas entre sí para permitir al mago una mayor facilidad de desplazamiento, por ejemplo, yo llegué aquí por medio de los polvos Flú— Asiento recordando como apareció en la chimenea, en medio de una llamarada verde. Esa llama...¿Quemará?
Por lo visto en el mundo mágico debe haber coches, por que cuando salimos, hay uno esperándonos, un mago (o eso supongo) me sonríe desde el asiento del conductor. Debe tener sus años, púes lleva toda la cara surcada de arrugas. Maximiliam se sienta delante, y nos lo presenta, —Señor y señora Holms, este es Dedalus Diggle—El mago les hace un ademán de reverencia—A su servicio— El coche nos da un largo paseo por Londres, hasta que acabamos en Charing Cross, donde no hay muchos peatones.
—¿Este es el callejón Diagon?— pregunto desilusionado.
Maximiliam, que después de despedirse del otro mago se acerca a mi, me responde, —No, esta es solo la entrada, fíjate ahí— Me señala un punto donde solo hay una pared entre dos tiendas, pero de golpe, se ve un bar, con un letrero cuya forma hacía justicia al nombre, El Caldero Chorreante.
Mis padres están desorientados, no lo ven... ¿Por que?
Maximiliam se acerca a ellos y los apunta con... una ¡Varita! Susurra unas palabras, de su varita sale un destello, mis padres cierran los ojos por el resplandor, y cuando lo ven se quedan boquiabiertos, Seguramente están viendo lo mismo que yo, un Pub surgido de en medio de la nada.
Maximiliam entró el primero, seguido por mi y por mis padres, aún atónitos. Se acercó a la barra donde una chica de unos 30 años agitaba su varita mientras unas cuantas jarras de cervezas flotaban en la dirección a la que apuntaba.
—Buenos días, Hannah— saludó Maximiliam,
—Buenos días, Max, —respondió ella,—¿Haciendo de guía?— A esto, Max, como lo llamaré ahora, asintió y me puso una mano en el hombro —Es el pequeño Ryuu— Ella me sonrió y Max se dirigió a mi, —Ryuu, ella es la señorita Hannah Abott —Longobottom— interrumpió la chica. Max se disculpó y siguió hablándome —Desde que ella es la dueña del Caldero Chorreante, esto parece un Pub muy pulcro, comparándolo con el de hace 8 años, cuando lo llevaba Tom, un hombre muy agradable, aunque con poco sentido de la limpieza—
Yo asentí sin saber que decir, En el local todas las personas me miraban con curiosidad. Cruzamos una puerta, que nos llevó al patio interior del local. Max volvió a sacar la varita y tocó varios ladrillos de la pared con ella.
De pronto los ladrillos se separaron formando una especie de puerta, lo que vi me dejo atónito...
Yo me acerqué a él y le pregunté, —¿Nos vamos... al callejón Dragón?—El al oírme, soltó una carcajada muy sonora, —No Ryuu, es el callejón Diagon.— Poco a poco noto como la vergüenza me corroe por dentro y me sonrojo, vaya, me he equivocado.
—Como estos son vuestros primeros tratos con el mundo mágico, considero que sería muy fuerte llevaros con polvos flú— Nos mira, y antes de que le preguntemos que son esos polvos flú, nos da la respuesta.— Los polvos flú es una manera muy cómoda de viajar, en la que mediante una red flú se conectan las chimeneas entre sí para permitir al mago una mayor facilidad de desplazamiento, por ejemplo, yo llegué aquí por medio de los polvos Flú— Asiento recordando como apareció en la chimenea, en medio de una llamarada verde. Esa llama...¿Quemará?
Por lo visto en el mundo mágico debe haber coches, por que cuando salimos, hay uno esperándonos, un mago (o eso supongo) me sonríe desde el asiento del conductor. Debe tener sus años, púes lleva toda la cara surcada de arrugas. Maximiliam se sienta delante, y nos lo presenta, —Señor y señora Holms, este es Dedalus Diggle—El mago les hace un ademán de reverencia—A su servicio— El coche nos da un largo paseo por Londres, hasta que acabamos en Charing Cross, donde no hay muchos peatones.
—¿Este es el callejón Diagon?— pregunto desilusionado.
Maximiliam, que después de despedirse del otro mago se acerca a mi, me responde, —No, esta es solo la entrada, fíjate ahí— Me señala un punto donde solo hay una pared entre dos tiendas, pero de golpe, se ve un bar, con un letrero cuya forma hacía justicia al nombre, El Caldero Chorreante.
Mis padres están desorientados, no lo ven... ¿Por que?
Maximiliam se acerca a ellos y los apunta con... una ¡Varita! Susurra unas palabras, de su varita sale un destello, mis padres cierran los ojos por el resplandor, y cuando lo ven se quedan boquiabiertos, Seguramente están viendo lo mismo que yo, un Pub surgido de en medio de la nada.
Maximiliam entró el primero, seguido por mi y por mis padres, aún atónitos. Se acercó a la barra donde una chica de unos 30 años agitaba su varita mientras unas cuantas jarras de cervezas flotaban en la dirección a la que apuntaba.
—Buenos días, Hannah— saludó Maximiliam,
—Buenos días, Max, —respondió ella,—¿Haciendo de guía?— A esto, Max, como lo llamaré ahora, asintió y me puso una mano en el hombro —Es el pequeño Ryuu— Ella me sonrió y Max se dirigió a mi, —Ryuu, ella es la señorita Hannah Abott —Longobottom— interrumpió la chica. Max se disculpó y siguió hablándome —Desde que ella es la dueña del Caldero Chorreante, esto parece un Pub muy pulcro, comparándolo con el de hace 8 años, cuando lo llevaba Tom, un hombre muy agradable, aunque con poco sentido de la limpieza—
Yo asentí sin saber que decir, En el local todas las personas me miraban con curiosidad. Cruzamos una puerta, que nos llevó al patio interior del local. Max volvió a sacar la varita y tocó varios ladrillos de la pared con ella.
De pronto los ladrillos se separaron formando una especie de puerta, lo que vi me dejo atónito...
Tendrias que mejorar la forma de escribir, los dialogos, por lo demas un 10 (me encanta Hannah con Neville).
ResponderEliminarGracias! La verdad es que manejar el dialogo es de lo que mas me cuesta
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