Ir al contenido principal

Cap. V Entrando en el poblado

¿Bienvenido? Tanis me sujeta por el hombro y me dirige con paso apresurado hacia el poblado, cuando estoy más cerca de  la enorme valla, ahora visible, me pasó inadvertida por el color oscuro que la camuflaba. Dos vigilantes con antorchas y sendos arcos a sus espaldas me saludaban desde lo alto de la valla, más que una valla... Parece un fuerte.
- ¡Uno nuevo!
-Oh... Pobre chico
-Sangre fresca... ¡Jajá!
-¿Donde se quedará?
Son pocas las cosas que consigo entender, pero la gente me observa y cuchicea cuando cruzo la puerta que me adentra en el poblado. Las casas, cabañas rústicas, se desperdigaban de manera desordenada, en el centro del poblado ardía una enorme hoguera, que iluminaba prácticamente todo el lugar.
La gente que se acercaba a mi iba tan desaliñada como Tanis. Por lo visto, algunos pudieron salvar su ropa cuando acabaron aquí, otros... Tuvieron que depender de los demás.
- Dejad al chaval, necesita descanso.
Tanis aparta a los curiosos que se acercaban mi, algunos le ignoran, yo apenas puedo distinguir rostros, solo quiero dormir... Y despertarme en casa.
Tanis me conduce a una cabaña. ¿Será la suya? Abre la puerta y enciende la luz...
-Descansa, las preguntas mañana.
- ¿Preguntas? No tengo... ¡Tanis! ¡Tienes luz!
- Muy observador...
- ¿Por qué?
- Las preguntas mañana.
Tanis señala una habitación,- Las preguntas... Las responderé mañana.-  Estoy demasiado agotado para discutir, simplemente asiento y me dirijo  a la habitación tambaleandome ligeramente.
Abro la puerta, la habitación me recuerda a un camarote, acabo de ver mi objetivo, una litera con dos colchones que me llaman a gritos, no tengo ojos para nada más. La cama de arriba, la cama de arriba, pese a mi agotamiento hago un último esfuerzo para cumplir mi infantil deseo.
Pese a todo lo ocurrido durante el día, no tengo tiempo de pensar en ello, totalmente vestido, y sin molestarme en ver si habia mantas, apoyé la cabeza en la almohada y me quedé dormido con una pequeña duda vagando en mi conciencia. ¿En la puerta  puerta de la habitación... No ponía 394?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Capítulo II: ¿Atrapado?

Llevaba media hora caminando, imaginaba que al ser una isla, si caminaba recto todo saldría del bosque, y ya solo me quedaría rodear la isla. Pero por mas que andaba no divisaba el fin de el bosque. Solo llevaba en una mochila algo de comida, una linterna,cuerdas, agua, una toalla y poco mas. Debían de ser las tres de la tarde, pero con los nervios no tenia nada de hambre. Seguía andando cuando me detuve de repente, había visto un cartel.

Cap. IV Bienvenido.

¿Cómo Tanis hay más? ¿Cuántos se pudieron haber perdido en una isla tan pequeña? Seguía un poco mareado por el somnifero que me disparó Tanis, le había preguntado poco después de que me ayudara a levantar con qué y por qué me disparó. Un dardo cuya punta estaba empapada en un hongo con propiedades somniferas. "Un pinchazo y dormirás horas, ¡cinco y dormirás para siempre!" Había reido Tanis mientras me enseñaba la punta de otro de sus dardos, otra razón para llamarlo loco. La razón, muy sencilla, almenos para Tanis, por lo visto algunos de los extraviados se ponían bastante agresivos al conocer la verdad, así que era mejor dejarme incosciente y atarme que arriesgarse a tener que usar la violencia. Echandole una segunda ojeada el loco no parece tan loco, sus ojos son de un verde vivo,  y sí, tenía su anaranjada barba bastante sucia y enmarañada, pero todo lo demás... Pudo formar parte de los efectos secundarios del dardo. — Chaval, aún no me has dicho tu nombre — me dice...

Cap 9.|| En la oscuridad

Simon, como cada noche desde que Kamina fue encerrado, se encontraba en un silencioso y nervioso camino hacia la celda de este con un poco de comida. Vernen había prohibido expresamente cualquier trato con el, prácticamente trataba de matarlo de hambre. Al llegar a la celda, susurró el nombre de su hermano para saber si estaba despierto. — Simon... no hace falta que vengas en la noche, solo te voy a causar más problemas...— El tono de Kamina denotaba preocupación por el joven, a la vez que tristeza. — Kamina... lo he decidido, voy a dejar el cuerpo de excavadores, no quiero trabaj...— Simon no pudo terminar la frase, pues  su hermano se levantó y golpeó los barrotes, haciendo un ruido que hizo temblar la pequeña celda.— Retira lo que has dicho...— El tono había cambiado, su voz emanaba cierto enfado— ¡Idiota!, has trabajado duramente para ello, ¿no llevas ni tres semanas en el cuerpo y ya lo quieres dejar? ¿¡Acaso no era tu pasión!? — Su hermano hablaba cada vez más alto y...