En la brigada Gurren hubo una pequeña celebración, Kamina había decidido celebrar dos cosas, el cumpleaños de Simon y su entrada al cuerpo de excavadores.
Kibo había sido invitado, Simon se mantuvo un poco distante de el al principio, pero Kamina los presentó.
-Kibo, este es Simon, el nuevo miembro oficial de la brigada Gurren.- Kibo lo miró un momento, ese chico era el niño que encontraron el día anterior.
- ¿Que hay?- Le tendió una mano a Simon y este se la estrechó con timidez.
-Los padres de Kibo son criadores de cerdos topo.-
Kamina empezó a explicarle a Simon un poco sobre Kibo.
Kibo se sentó en una tosca silla y murmuró. -Esto es una celebracion?- Kamina lo escuchó, pero Simon estaba un poco más lejos y no pudo oir nada.
A Kamina se le oscureció el rostro y se quedó en silencio, ciertamente... esto no podría ser llamado celebración, no había comida, no habian instrumentos para tocar música y solo habían dos personas aparte de Simon.
"Lo siento, Simon, parece que no puedo hacer una celebración como se debe..."
Simon se fijó en el rostro pensativo de Kamina, parecía preocupado, quizá era porque el le dijo a Simon que lo celebrarían a lo grande y creia que Simon estaria decepcionado, pero no era así.
Simon estaba profundamente agradecido de que Kamina hiciera esta celebración, pues por muy pequeña que sea, era una celebración pensada para Simon, y eso lo hacía muy feliz, pensar que ya no estaría solo, que habían personas que piensan en el.
-Por cierto, hace una semana nació una camada de cerdos topo, ¿queréis ir a echar un ojo?- Kibo rompió el silencio que se había causado, sintiéndose un poco culpable por su comentario. Simon asintió con ganas y Kamina simplemente se puso en pie.
Poco después de salir de la base, y tras caminar dos minutos llegaron a una casa medianamente grande con un tosco corral detrás.
Kibo entró en su casa y al poco rato abrió la puerta haciendo señas para que entraran.
Los padres de Kibo los recibieron amablemente, el padre estaba fornido, y la madre, con un pelo adornado con canas, los saludó con una sonrisa amable.
- Oh, Kamina, cuánto tiempo... y tu debes ser Simon, que chico más apuesto, fufufu.-
Simon, avergonzado, bajó la cabeza "con permiso" y Kamina saludó a la madre con tranquilidad, Simon se dio cuenta de que Kamina venia de vez en cuando a esta casa.
Se adentraron en el corral, guiados por Kibo y vieron que un cerco separaba a los peludos cerdos topo de una pequeña camada de cerdos topo, Simon se acercó con curiosidad, pero en ese momento, un cerdo topo que estaba acostado alimentándolos, armó un alboroto.
-No te acerques tan rápido, Simon, los cerdos topos son muy protectores.- Kibo le explicó a Simon, que del susto había trastabillado hacia atrás y se había caido de culo.
Kibo se acercó a la camada y cogió un cerdo topo más pequeño que los demás.
- Este pequeño parece tener problemas para crecer, ha salido enano, pese a que llevamos dándole una alimentación especial desde que nos dimos cuenta de que no crecía. Si sigue así, vamos a tener que sacrificarlo.
Simon observó al pequeño animal, ciertamente comparándolo con sus hermanos el era muy pequeño, aun más si lo comparaba con un cerdo topo adulto, Kibo se lo tendió a Simon y este lo cogió con cuidado, prácticamente cabía en la palma de su mano. Su rabo era distinto de los otros cerdos topo, tenía forma de estrella.
- Es muy bonito...¿De veras lo vais a sacrificar?-Simon sintió pena por el animal, el pequeño saltó de la mano de Simon y subió por su brazo hasta ponerse en su cabeza.
- Oye, tiene espíritu el bicho.-
Kamina rió al ver como el pequeño cerdo topo jugaba con Simon.
- Kamina, ¿podríamos quedarnos con el?-
Simon le preguntó con timidez, se había encariñado mucho con el pequeño y no quería dejar que muriera.
-Kibo, si vais a sacrificar al enano, ¿por qué no se lo das a Simon?-
Kibo no sabia que responder, Kamina lo había puesto entre la espada y la pared, pues sus padres eran muy estrictos en cuanto al tema de los cerdos topo.
- El pequeño chico apuesto puede quedarse si quiere con el pequeño topo rebelde, Kibo.-
La madre de Kibo apareció detras de ellos. Llevaba puesto un delantal. A Simon se le iluminó el rostro al escucharla.
-¿De verdad...? Muchas gracias...-
Simon acarició al animal, que se había quedado tranquilo en sus piernas.
- Simon, ¿Qué nombre le vas a poner?.-
-Esto... ehm...-
Simon se quedó a cuadros, ¿que nombre podría ponerle?
En ese momento el cerdo topo hizo unos ruidos mientras se subía de nuevo al cuerpo de Simon <Boo, Boo> era muy chillón, Simon rió al escuchar ese sonido.
-Boo, lo llamaré boo.-
Kamina en ese momento de agachó para tocar al cerdo topo.
-Simon, yo tenía pensado un nombre como Tapón. -
Kamina lo decía de broma mientras le daba golpecitos al pequeño cerdo topo con el dedo para fastidiarlo, pero Simon lo tomó serio.
-Si yo quiero llamarlo Boo, y tu Tapón, ¿por qué no lo llamamos Boota?
En ese momento ,el cerdo topo, Boota, le mordió un dedo a Kamina.
Kibo había sido invitado, Simon se mantuvo un poco distante de el al principio, pero Kamina los presentó.
-Kibo, este es Simon, el nuevo miembro oficial de la brigada Gurren.- Kibo lo miró un momento, ese chico era el niño que encontraron el día anterior.
- ¿Que hay?- Le tendió una mano a Simon y este se la estrechó con timidez.
-Los padres de Kibo son criadores de cerdos topo.-
Kamina empezó a explicarle a Simon un poco sobre Kibo.
Kibo se sentó en una tosca silla y murmuró. -Esto es una celebracion?- Kamina lo escuchó, pero Simon estaba un poco más lejos y no pudo oir nada.
A Kamina se le oscureció el rostro y se quedó en silencio, ciertamente... esto no podría ser llamado celebración, no había comida, no habian instrumentos para tocar música y solo habían dos personas aparte de Simon.
"Lo siento, Simon, parece que no puedo hacer una celebración como se debe..."
Simon se fijó en el rostro pensativo de Kamina, parecía preocupado, quizá era porque el le dijo a Simon que lo celebrarían a lo grande y creia que Simon estaria decepcionado, pero no era así.
Simon estaba profundamente agradecido de que Kamina hiciera esta celebración, pues por muy pequeña que sea, era una celebración pensada para Simon, y eso lo hacía muy feliz, pensar que ya no estaría solo, que habían personas que piensan en el.
-Por cierto, hace una semana nació una camada de cerdos topo, ¿queréis ir a echar un ojo?- Kibo rompió el silencio que se había causado, sintiéndose un poco culpable por su comentario. Simon asintió con ganas y Kamina simplemente se puso en pie.
Poco después de salir de la base, y tras caminar dos minutos llegaron a una casa medianamente grande con un tosco corral detrás.
Kibo entró en su casa y al poco rato abrió la puerta haciendo señas para que entraran.
Los padres de Kibo los recibieron amablemente, el padre estaba fornido, y la madre, con un pelo adornado con canas, los saludó con una sonrisa amable.
- Oh, Kamina, cuánto tiempo... y tu debes ser Simon, que chico más apuesto, fufufu.-
Simon, avergonzado, bajó la cabeza "con permiso" y Kamina saludó a la madre con tranquilidad, Simon se dio cuenta de que Kamina venia de vez en cuando a esta casa.
Se adentraron en el corral, guiados por Kibo y vieron que un cerco separaba a los peludos cerdos topo de una pequeña camada de cerdos topo, Simon se acercó con curiosidad, pero en ese momento, un cerdo topo que estaba acostado alimentándolos, armó un alboroto.
-No te acerques tan rápido, Simon, los cerdos topos son muy protectores.- Kibo le explicó a Simon, que del susto había trastabillado hacia atrás y se había caido de culo.
Kibo se acercó a la camada y cogió un cerdo topo más pequeño que los demás.
- Este pequeño parece tener problemas para crecer, ha salido enano, pese a que llevamos dándole una alimentación especial desde que nos dimos cuenta de que no crecía. Si sigue así, vamos a tener que sacrificarlo.
Simon observó al pequeño animal, ciertamente comparándolo con sus hermanos el era muy pequeño, aun más si lo comparaba con un cerdo topo adulto, Kibo se lo tendió a Simon y este lo cogió con cuidado, prácticamente cabía en la palma de su mano. Su rabo era distinto de los otros cerdos topo, tenía forma de estrella.
- Es muy bonito...¿De veras lo vais a sacrificar?-Simon sintió pena por el animal, el pequeño saltó de la mano de Simon y subió por su brazo hasta ponerse en su cabeza.
- Oye, tiene espíritu el bicho.-
Kamina rió al ver como el pequeño cerdo topo jugaba con Simon.
- Kamina, ¿podríamos quedarnos con el?-
Simon le preguntó con timidez, se había encariñado mucho con el pequeño y no quería dejar que muriera.
-Kibo, si vais a sacrificar al enano, ¿por qué no se lo das a Simon?-
Kibo no sabia que responder, Kamina lo había puesto entre la espada y la pared, pues sus padres eran muy estrictos en cuanto al tema de los cerdos topo.
- El pequeño chico apuesto puede quedarse si quiere con el pequeño topo rebelde, Kibo.-
La madre de Kibo apareció detras de ellos. Llevaba puesto un delantal. A Simon se le iluminó el rostro al escucharla.
-¿De verdad...? Muchas gracias...-
Simon acarició al animal, que se había quedado tranquilo en sus piernas.
- Simon, ¿Qué nombre le vas a poner?.-
-Esto... ehm...-
Simon se quedó a cuadros, ¿que nombre podría ponerle?
En ese momento el cerdo topo hizo unos ruidos mientras se subía de nuevo al cuerpo de Simon <Boo, Boo> era muy chillón, Simon rió al escuchar ese sonido.
-Boo, lo llamaré boo.-
Kamina en ese momento de agachó para tocar al cerdo topo.
-Simon, yo tenía pensado un nombre como Tapón. -
Kamina lo decía de broma mientras le daba golpecitos al pequeño cerdo topo con el dedo para fastidiarlo, pero Simon lo tomó serio.
-Si yo quiero llamarlo Boo, y tu Tapón, ¿por qué no lo llamamos Boota?
En ese momento ,el cerdo topo, Boota, le mordió un dedo a Kamina.
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