Ir al contenido principal

Cap.4//¿Boo u Tapón?

En la brigada Gurren hubo una pequeña celebración, Kamina había decidido celebrar dos cosas, el cumpleaños de Simon y su entrada al cuerpo de excavadores.
Kibo había sido invitado, Simon se mantuvo un poco distante de el al principio, pero Kamina los presentó.
-Kibo, este es Simon, el nuevo miembro oficial de la brigada Gurren.- Kibo lo miró un momento, ese chico era el niño que encontraron el día anterior.
- ¿Que hay?- Le tendió una mano a Simon y este se la estrechó con timidez.
-Los padres de Kibo son criadores de cerdos topo.-
Kamina empezó a explicarle a Simon un poco sobre Kibo.
Kibo se sentó en una tosca silla y murmuró. -Esto es una celebracion?- Kamina lo escuchó, pero Simon estaba un poco más lejos y no pudo oir nada.
A Kamina se le oscureció el rostro y se quedó en silencio, ciertamente... esto no podría ser llamado celebración, no había comida, no habian instrumentos para tocar música y solo habían dos personas aparte de Simon.

"Lo siento, Simon, parece que no puedo hacer una celebración como se debe..."
Simon se fijó en el rostro pensativo de Kamina, parecía preocupado, quizá era porque el le dijo a Simon que lo celebrarían a lo grande y creia que Simon estaria decepcionado, pero no era así.
Simon estaba profundamente agradecido de que Kamina hiciera esta celebración, pues por muy pequeña que sea, era una celebración pensada para Simon, y eso lo hacía muy feliz, pensar que ya no estaría solo, que habían personas que piensan en el.
-Por cierto, hace una semana nació una camada de cerdos topo, ¿queréis ir a echar un ojo?- Kibo rompió el silencio que se había causado, sintiéndose un poco culpable por su comentario. Simon asintió con ganas y Kamina simplemente se puso en pie.
Poco después de salir de la base, y tras caminar dos minutos llegaron a una casa medianamente grande con un tosco corral detrás.
Kibo entró en su casa y al poco rato abrió la puerta haciendo señas para que entraran.
Los padres de Kibo los recibieron amablemente, el padre estaba fornido, y la madre, con un pelo adornado con canas, los saludó con una sonrisa amable.
- Oh, Kamina, cuánto tiempo... y tu debes ser Simon, que chico más apuesto, fufufu.-

Simon, avergonzado, bajó la cabeza "con permiso" y Kamina saludó a la madre con tranquilidad, Simon se dio cuenta de que Kamina venia de vez en cuando a esta casa.
Se adentraron en el corral, guiados por Kibo y vieron que un cerco separaba a los peludos cerdos topo de una pequeña camada de cerdos topo, Simon se acercó con curiosidad, pero en ese momento, un cerdo topo que estaba acostado alimentándolos, armó un alboroto.
-No te acerques tan rápido, Simon, los cerdos topos son muy protectores.- Kibo le explicó a Simon, que del susto había trastabillado hacia atrás y se había caido de culo.
Kibo se acercó a la camada y cogió un cerdo topo más pequeño que los demás.
- Este pequeño parece tener problemas para crecer, ha salido enano, pese a que llevamos dándole una alimentación especial desde que nos dimos cuenta de que no crecía. Si sigue así, vamos a tener que sacrificarlo.
Simon observó al pequeño animal, ciertamente comparándolo con sus hermanos el era muy pequeño, aun más si lo comparaba con un cerdo topo adulto, Kibo se lo tendió a Simon y este lo cogió con cuidado, prácticamente cabía en la palma de su mano. Su rabo era distinto de los otros cerdos topo, tenía forma de estrella.
- Es muy bonito...¿De veras lo vais a sacrificar?-Simon sintió pena por el animal, el pequeño saltó de la mano de Simon y subió por su brazo hasta ponerse en su cabeza.
- Oye, tiene espíritu el bicho.-
Kamina rió al ver como el pequeño cerdo topo jugaba con Simon.
- Kamina, ¿podríamos quedarnos con el?-
Simon le preguntó con timidez, se había encariñado mucho con el pequeño y no quería dejar que muriera.
-Kibo, si vais a sacrificar al enano, ¿por qué no se lo das a Simon?-
Kibo no sabia que responder, Kamina lo había puesto entre la espada y la pared, pues sus padres eran muy estrictos en cuanto al tema de los cerdos topo.
- El pequeño chico apuesto puede quedarse si quiere con el pequeño topo rebelde, Kibo.-
La madre de Kibo apareció detras de ellos. Llevaba puesto un delantal. A Simon se le iluminó el rostro al escucharla.
-¿De verdad...? Muchas gracias...-
Simon acarició al animal, que se había quedado tranquilo en sus piernas.
- Simon, ¿Qué nombre le vas a poner?.-
-Esto... ehm...-
Simon se quedó a cuadros, ¿que nombre podría ponerle?
En ese momento el cerdo topo hizo unos ruidos mientras se subía de nuevo al cuerpo de Simon <Boo, Boo> era muy chillón, Simon rió al escuchar ese sonido.
-Boo, lo llamaré boo.-
Kamina en ese momento de agachó para tocar al cerdo topo.
-Simon, yo tenía pensado un nombre como Tapón. -
Kamina lo decía de broma mientras le daba golpecitos al pequeño cerdo topo con el dedo para fastidiarlo, pero Simon lo tomó serio.
-Si yo quiero llamarlo Boo, y tu Tapón, ¿por qué no lo llamamos Boota?
En ese momento ,el cerdo topo, Boota, le mordió un dedo a Kamina.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Capítulo II: ¿Atrapado?

Llevaba media hora caminando, imaginaba que al ser una isla, si caminaba recto todo saldría del bosque, y ya solo me quedaría rodear la isla. Pero por mas que andaba no divisaba el fin de el bosque. Solo llevaba en una mochila algo de comida, una linterna,cuerdas, agua, una toalla y poco mas. Debían de ser las tres de la tarde, pero con los nervios no tenia nada de hambre. Seguía andando cuando me detuve de repente, había visto un cartel.

Cap. IV Bienvenido.

¿Cómo Tanis hay más? ¿Cuántos se pudieron haber perdido en una isla tan pequeña? Seguía un poco mareado por el somnifero que me disparó Tanis, le había preguntado poco después de que me ayudara a levantar con qué y por qué me disparó. Un dardo cuya punta estaba empapada en un hongo con propiedades somniferas. "Un pinchazo y dormirás horas, ¡cinco y dormirás para siempre!" Había reido Tanis mientras me enseñaba la punta de otro de sus dardos, otra razón para llamarlo loco. La razón, muy sencilla, almenos para Tanis, por lo visto algunos de los extraviados se ponían bastante agresivos al conocer la verdad, así que era mejor dejarme incosciente y atarme que arriesgarse a tener que usar la violencia. Echandole una segunda ojeada el loco no parece tan loco, sus ojos son de un verde vivo,  y sí, tenía su anaranjada barba bastante sucia y enmarañada, pero todo lo demás... Pudo formar parte de los efectos secundarios del dardo. — Chaval, aún no me has dicho tu nombre — me dice...

Cap 9.|| En la oscuridad

Simon, como cada noche desde que Kamina fue encerrado, se encontraba en un silencioso y nervioso camino hacia la celda de este con un poco de comida. Vernen había prohibido expresamente cualquier trato con el, prácticamente trataba de matarlo de hambre. Al llegar a la celda, susurró el nombre de su hermano para saber si estaba despierto. — Simon... no hace falta que vengas en la noche, solo te voy a causar más problemas...— El tono de Kamina denotaba preocupación por el joven, a la vez que tristeza. — Kamina... lo he decidido, voy a dejar el cuerpo de excavadores, no quiero trabaj...— Simon no pudo terminar la frase, pues  su hermano se levantó y golpeó los barrotes, haciendo un ruido que hizo temblar la pequeña celda.— Retira lo que has dicho...— El tono había cambiado, su voz emanaba cierto enfado— ¡Idiota!, has trabajado duramente para ello, ¿no llevas ni tres semanas en el cuerpo y ya lo quieres dejar? ¿¡Acaso no era tu pasión!? — Su hermano hablaba cada vez más alto y...