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Cap.2 //Recuerdos

Después de que Kamina ayudara a levantarse a Simon, este reparó en que la espalda de Kamina tenía varias marcas de golpes y magulladuras, -Lo siento...- Simon se sentía culpable de los golpes que había recibido Kamina por protegerlo, al oír el susurro de disculpa de Simon, Kamina rió -Esto no es nada, no sabes la de la leches que me daba el jefe de la aldea cada vez que me pillaba haciendo algo que no le gustaba, mira, aquí tengo una marca que lo demuestra- Kamina se tocó una cicatriz que estaba semioculta por los vendajes que llevaban los adolescentes por moda
-Vaya...- Simon se fijó un poco más en Kamina, tenia ambos brazos tatuados de manera tribal, ciertamente... intimidaba un poco.




-¿Simon, cuantos años tienes?-
-Ermm... mañana hago trece...-
Kamina se sorprendió al escucharlo - ¿De veras? Wow... te echaba menos... como eres tan canijo..-Kamina soltó una carcajada mientras ponía una mano en el hombro de Simon y lo dirigía a la aldea. - Cuando te vi, estabas excavando con ese taladro de prácticas, ¿pretendes entrar en el cuerpo de excavadores?-

Simon solo asintió algo avergonzado, con miedo a que Kamina se riera de el, pero...
-Creo que vas a tener talento en esto, Simon, después de todo... ¡ Eres el hermano pequeño de Kamina-Sama! El hombre más fuerte y valiente de toda la aldea Jeeha!-
Simon miró alrededor un poco sobresaltado por el impetú de Kamina, no... tambien era por qué no solo no se había reído de el, si no que le había dado ánimos.
Al llegar a la aldea, Kamina le preguntó a Simon donde dormía, Simon simplemente señaló hacia el orfanato con pesadez
- No voy a dejarte en ese sitio de mierda, tu te vienes conmigo a la base de la brigada Gurren, ¿de acuerdo? -
-Supongo... de todas formas tampoco me echarían de menos.-
- Son unos mierdas, en la base de la brigada Gurren vivo yo solo, no me vendría mal compañía.- Simon asintió antes de preguntar con curiosidad -Kamina... ¿Que es la brigada Gurren?-
Kamina señaló hacía una choza con las letras B.G. garabateadas mientras comenzó a explicar. -En la brigada Gurren nos hallamos los jóvenes que pensamos a nuestra manera, los que estamos hartos de esta pocilga y de las normas del maldito viejo, somos los indomables de la aldea Jeeha!-
Simon le escuchó atónito, imaginando un grupo enorme de adolescentes haciéndole la vida imposible al jefe de la aldea- En... en la brigada Gurren... cuántos sois?- Kamina miró a otro lado, rascándose la cabeza- bueno... sobre eso... sin contarte a ti, el único miembro que hay aparte de mi es ese cagueta que se fue corriendo, Kibo...- Simon lo miró algo extrañado, y era normal, ¿Una brigada de dos (ahora tres) personas? Kamina... por así decirlo, Kamina le parecía extraño, pero también fue el único en cinco años que le transmitió un poco de seguridad, Kamina, a quien Simon no conocía, lo protegió en un terremoto a costa de golpearse el cuerpo, lo convirtió en su hermano y lo sacó del orfanato, Simon no se había dado cuenta, para el era una situación irreal, pero en esa última hora... su vida había tomado un rumbo completamente distinto.
Entraron en la choza y Kamina señaló las mantas-Con esto puedes hacerte un futón, Simon-
Poco después de preparar los futones, Kamina le preguntó a Simon por su pasado. Simon suspiró profundamente y comenzó a relatar.
-Desde pequeño he tenido un taladro en mis manos, mi padre era un excavador profesional y me intentaba enseñar sus técnicas.
Cuando cumplí siete años, me regalaron mi primer taladro de verdad, mis padres estaban orgullosos de mi, les encantaba verme excavar en las paredes que limitaban la aldea o en el suelo, pero... un día... estaba en las afueras de la aldea, en el límite donde nos conocimos, cuándo un terremoto sacudió Jeeha, fui corriendo a casa buscando a mis padres, cuando llegué... mi casa estaba destruida, el techo les había caído encima. Grité sus nombres, llorando, gritando, comencé a excavar en las rocas que habian sepultado o formaron parte de mi casa, rezaba porque ellos estuvieran bien, suplicaba por volver a escuchar sus voces, pero... "ya es tarde, hijo..." El jefe de la aldea puso una mano en mi hombro, pero se la aparté, no quería oírlo, no quería irme, no quería aceptar la verdad...
Los primeros días me quedé en la casa del jefe de la aldea, supongo que querría dejarme allí por que era amigo de mi padre, pero era un hombre ocupado, sobretodo después del terremoto... por lo visto había destruido gran parte de la aldea... poco más puedo decir... he pasado cinco años en el orfanato, pues al ver que no podía cuidar de mi, el viejo me mandó allí... Quiero hacer el deseo de mis padres realidad... quiero ser un excavador profesional...-

Kamina escuchó toda su historia en silencio, si recordaba bien, el terremoto que mató a los padres de Simon y destruyó parcialmente la aldea, había sucedido cuando el estaba a las afueras, el mismo casi muere allí... Poco después de la tragedia de ese terremoto se construyó el refugio de Jeeha, donde los habitantes acudían en caso de terremoto. Se fijó en el rostro sombrío de Simon, era mejor dejarlo descansar.
-Simon, mañana tendrás la edad necesaria para cumplir tu sueño, y yo estaré ahí para verte cumplirlo, por ahora descansa.- Simon asintió y se acostó en su futón improvisado, varios minutos después, Kamina escuchó la respiración relajada de Simon...se había dormido. Kamina se recostó y cerró los ojos...
-Kamina... mira arriba, ves el techo?
-No... es todo oscuro... y con luces...
-Es el cielo hijo, y las luces son estrellas... Aquí no hay techo, el cielo es el límite... y es infinito.
-Padre...
-Es la superficie, Kamina, cuando crezcas, cuando estés preparado... vuelve aquí. Estaré esperándote...

Kamina despertó cuando volvieron se volvieron a encender las luces de la aldea subterránea, lo que significaba que era un nuevo día.
Se sentó, con la imagen viva del sueño que acababa de tener...No, no era un sueño, eso había ocurrido realmente, su padre lo había llevado a la superficie y... lo llevó de vuelta a la aldea, a la mañana siguiente, su padre se había ido, dejándolo solo en la aldea, no tenía madre, pues falleció al darle a luz. Todos se preguntaban que había ocurrido con el padre de Kamina, pero solo el pequeño, que tenía ocho años, lo sabía, su padre se había ido a la superficie.
-Aniki...?- Escuchó a Simon, que se estaba estirando mientras lo llamaba y volvió a la realidad.
- ¿Simon, estás preparado? Hoy te convertirás en Simon el excavador.

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