El despertar de Kamina no podía ser más bruto, el jefe de la aldea, Vermen, lo despertó con un golpe con su katana envainada.
Kamina despertó sorprendido por el golpe y al verlo, le miró amenazante.
—¿Qué te pasa, maldito viejo?
— Así que quisiste dártelas de aventurero y llevaste al pequeño Simon, y tus dos amigos a una trampa mortal, ¿Eeeeh?
— Fue un accidente. No se como te has enterado, viejo. Pero el mal trago basta.
—Qué como me he enterado? — Vermen rió con crueldad,— Quizá tu "gran brigada Gurren" no te sea tan fiel como creías.—
Kamina suspiró frustrado, estaba seguro de que Kibo no le defraudaría de esa manera, por lo que le quedaba...
— Takise... — Kamina escupió al suelo con desdén. —Maldita escoria... Y qué, viejo, ¿Que asuntos tienes conmigo?—
Vermen lo miró con malicia. — ¿Sabes que un descubrimiento de cueva que contenga agua subterránea que no sea notificado el mismo día es considerado delito, verdad? También sabes que bajo mi mando la ley no entiende de edades, ¿verdad? Me da igual que tengas 12, 16 o 30 años... — Hizo una pausa, para analizar el rostro ligeramente pálido de Kamina. — Así que dime, ¿Fuiste tú el que descubrió ese lugar del que hablaba Takise?, si es así, te enfrentaras a una semana en el calabozo, sin comida, sin agua, sin luz.— Vermen cogió un poco de aire y se acercó a Kamina, enfrentándolo directamente. Para el era extraño que Kamina no alzara la voz. Hasta que se fijo que Kamina estaba ocultando como podía a un aún dormido Simon. — Pero realmente no te veo con las neuronas suficientes para encontrar ni una piedra en un cuenco de agua, en cambio... Simon... Tiene talento cavando...— Kamina lo interrumpió alzando la voz por primera vez desde que se había despertado.
— Es responsabilidad mía, maldito viejo, no le pongas una mano a Simon..— El pequeño empezó a despertarse sin que ninguno de los dos se diera cuenta, y estaba escuchando lo que podía de la conversación, no sabía por qué estaban hablando de el, pero tenía la intuición de que era algo malo.
— Tú vas a acabar desaparecido, como el imbécil de tu padre, siempre hablando de la superficie...
Vermen no pudo continuar hablando, pues Kamina en un ataque de rabia le pegó un puñetazo en la cara, dejando le un feo golpe en el ojo izquierdo.
— ¡NO TE ATREVAS A MENCIONAR A MI PADRE CON TU SUCIA BOCA, ESCORIA, EL ENCONTRÓ LA SUPERFICIE!—
Vermen se incorporó, miró a Kamina y susurró, dos semanas.
Simon aterrado no pudo hacer más que ver como los subordinados se llevaban a un furioso Kamina.
Rápidamente se incorporó y fue junto al jefe de la aldea.
— Por favor, señor Vernon, no se lleve a Kamina, fue culpa mía, yo encontré el sitio, yo los guié...
— Simon, joven, no te culpes, esa escoria es una mala influencia que busca aprovecharse de tí, algún día te daras cuenta...
Por el tono de voz, Simon supo que Vernen no sentía más que asco y desprecio por Kamina, y que estaba intentando influenciarlo para dejarlo solo.
"La mala influencia es usted..." susurró Simon asqueado, pero Vernen no lo escuchó, estaba demasiado ocupado disfrutando de la idea de tener a Kamina a su merced.
Kamina despertó sorprendido por el golpe y al verlo, le miró amenazante.
—¿Qué te pasa, maldito viejo?
— Así que quisiste dártelas de aventurero y llevaste al pequeño Simon, y tus dos amigos a una trampa mortal, ¿Eeeeh?
— Fue un accidente. No se como te has enterado, viejo. Pero el mal trago basta.
—Qué como me he enterado? — Vermen rió con crueldad,— Quizá tu "gran brigada Gurren" no te sea tan fiel como creías.—
Kamina suspiró frustrado, estaba seguro de que Kibo no le defraudaría de esa manera, por lo que le quedaba...
— Takise... — Kamina escupió al suelo con desdén. —Maldita escoria... Y qué, viejo, ¿Que asuntos tienes conmigo?—
Vermen lo miró con malicia. — ¿Sabes que un descubrimiento de cueva que contenga agua subterránea que no sea notificado el mismo día es considerado delito, verdad? También sabes que bajo mi mando la ley no entiende de edades, ¿verdad? Me da igual que tengas 12, 16 o 30 años... — Hizo una pausa, para analizar el rostro ligeramente pálido de Kamina. — Así que dime, ¿Fuiste tú el que descubrió ese lugar del que hablaba Takise?, si es así, te enfrentaras a una semana en el calabozo, sin comida, sin agua, sin luz.— Vermen cogió un poco de aire y se acercó a Kamina, enfrentándolo directamente. Para el era extraño que Kamina no alzara la voz. Hasta que se fijo que Kamina estaba ocultando como podía a un aún dormido Simon. — Pero realmente no te veo con las neuronas suficientes para encontrar ni una piedra en un cuenco de agua, en cambio... Simon... Tiene talento cavando...— Kamina lo interrumpió alzando la voz por primera vez desde que se había despertado.
— Es responsabilidad mía, maldito viejo, no le pongas una mano a Simon..— El pequeño empezó a despertarse sin que ninguno de los dos se diera cuenta, y estaba escuchando lo que podía de la conversación, no sabía por qué estaban hablando de el, pero tenía la intuición de que era algo malo.
— Tú vas a acabar desaparecido, como el imbécil de tu padre, siempre hablando de la superficie...
Vermen no pudo continuar hablando, pues Kamina en un ataque de rabia le pegó un puñetazo en la cara, dejando le un feo golpe en el ojo izquierdo.
— ¡NO TE ATREVAS A MENCIONAR A MI PADRE CON TU SUCIA BOCA, ESCORIA, EL ENCONTRÓ LA SUPERFICIE!—
Vermen se incorporó, miró a Kamina y susurró, dos semanas.
Simon aterrado no pudo hacer más que ver como los subordinados se llevaban a un furioso Kamina.
Rápidamente se incorporó y fue junto al jefe de la aldea.
— Por favor, señor Vernon, no se lleve a Kamina, fue culpa mía, yo encontré el sitio, yo los guié...
— Simon, joven, no te culpes, esa escoria es una mala influencia que busca aprovecharse de tí, algún día te daras cuenta...
Por el tono de voz, Simon supo que Vernen no sentía más que asco y desprecio por Kamina, y que estaba intentando influenciarlo para dejarlo solo.
"La mala influencia es usted..." susurró Simon asqueado, pero Vernen no lo escuchó, estaba demasiado ocupado disfrutando de la idea de tener a Kamina a su merced.
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