Ir al contenido principal

Cap. 8 || El jefe

 El despertar de Kamina no podía ser más bruto, el jefe de la aldea, Vermen, lo despertó con un golpe con su katana envainada.
Kamina despertó sorprendido por el golpe y al verlo, le miró amenazante.
—¿Qué te pasa, maldito viejo?
— Así que quisiste dártelas de aventurero y llevaste al pequeño Simon, y tus dos amigos a una trampa mortal, ¿Eeeeh?
— Fue un accidente. No se como te has enterado, viejo. Pero el mal trago basta.
—Qué como me he enterado? — Vermen rió con crueldad,— Quizá tu "gran brigada Gurren" no te sea tan fiel como creías.—
Kamina  suspiró frustrado, estaba seguro de que Kibo no le defraudaría de esa manera, por lo que le quedaba...

— Takise... — Kamina escupió al suelo con desdén. —Maldita escoria... Y qué, viejo, ¿Que asuntos tienes conmigo?—
Vermen lo miró con malicia. — ¿Sabes que un descubrimiento de cueva que contenga agua subterránea que no sea notificado el mismo día es considerado delito, verdad? También sabes que bajo mi mando la ley no entiende de edades, ¿verdad? Me da igual que tengas 12, 16 o 30 años... — Hizo una pausa, para analizar el rostro ligeramente pálido de Kamina. — Así que dime, ¿Fuiste tú el que descubrió ese lugar del que hablaba Takise?, si es así, te enfrentaras a una semana en el calabozo, sin comida, sin agua, sin luz.—  Vermen cogió  un poco de aire y se acercó a Kamina, enfrentándolo directamente. Para el era extraño que Kamina no alzara la voz. Hasta que se fijo que Kamina estaba ocultando como podía a un aún dormido Simon. — Pero realmente no te veo con las neuronas suficientes para encontrar ni una piedra en un cuenco de agua, en cambio... Simon... Tiene talento cavando...— Kamina lo interrumpió alzando la voz por primera vez desde que se había despertado.
— Es responsabilidad mía, maldito viejo, no le pongas una mano a Simon..— El pequeño empezó a despertarse sin que ninguno de los dos se diera cuenta, y estaba escuchando lo que podía de la conversación, no sabía por qué estaban hablando de el, pero tenía la intuición de que era algo malo.

— Tú vas a acabar desaparecido, como el imbécil de tu padre, siempre hablando de la superficie...
Vermen no pudo continuar hablando, pues Kamina en un ataque de rabia le pegó un puñetazo en la cara, dejando le un feo golpe en el ojo izquierdo.
— ¡NO TE ATREVAS A MENCIONAR A MI PADRE CON TU SUCIA BOCA, ESCORIA, EL ENCONTRÓ LA SUPERFICIE!—
Vermen se incorporó, miró  a Kamina y susurró, dos semanas.

Simon aterrado no pudo hacer más que ver como los subordinados se llevaban a un furioso Kamina.
Rápidamente se incorporó y fue junto al jefe de la aldea.
— Por favor, señor Vernon, no se lleve a Kamina, fue culpa mía, yo encontré el sitio, yo los guié...
— Simon, joven, no te culpes, esa escoria es una mala influencia que busca aprovecharse de tí, algún día te daras cuenta...
Por el tono de voz, Simon supo  que Vernen no sentía más que asco y desprecio por Kamina, y que estaba intentando influenciarlo para dejarlo solo.
"La mala influencia es usted..." susurró Simon asqueado, pero Vernen no lo escuchó, estaba demasiado ocupado disfrutando de la idea de tener a Kamina a su merced.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Capítulo II: ¿Atrapado?

Llevaba media hora caminando, imaginaba que al ser una isla, si caminaba recto todo saldría del bosque, y ya solo me quedaría rodear la isla. Pero por mas que andaba no divisaba el fin de el bosque. Solo llevaba en una mochila algo de comida, una linterna,cuerdas, agua, una toalla y poco mas. Debían de ser las tres de la tarde, pero con los nervios no tenia nada de hambre. Seguía andando cuando me detuve de repente, había visto un cartel.

Cap. IV Bienvenido.

¿Cómo Tanis hay más? ¿Cuántos se pudieron haber perdido en una isla tan pequeña? Seguía un poco mareado por el somnifero que me disparó Tanis, le había preguntado poco después de que me ayudara a levantar con qué y por qué me disparó. Un dardo cuya punta estaba empapada en un hongo con propiedades somniferas. "Un pinchazo y dormirás horas, ¡cinco y dormirás para siempre!" Había reido Tanis mientras me enseñaba la punta de otro de sus dardos, otra razón para llamarlo loco. La razón, muy sencilla, almenos para Tanis, por lo visto algunos de los extraviados se ponían bastante agresivos al conocer la verdad, así que era mejor dejarme incosciente y atarme que arriesgarse a tener que usar la violencia. Echandole una segunda ojeada el loco no parece tan loco, sus ojos son de un verde vivo,  y sí, tenía su anaranjada barba bastante sucia y enmarañada, pero todo lo demás... Pudo formar parte de los efectos secundarios del dardo. — Chaval, aún no me has dicho tu nombre — me dice...

Cap 9.|| En la oscuridad

Simon, como cada noche desde que Kamina fue encerrado, se encontraba en un silencioso y nervioso camino hacia la celda de este con un poco de comida. Vernen había prohibido expresamente cualquier trato con el, prácticamente trataba de matarlo de hambre. Al llegar a la celda, susurró el nombre de su hermano para saber si estaba despierto. — Simon... no hace falta que vengas en la noche, solo te voy a causar más problemas...— El tono de Kamina denotaba preocupación por el joven, a la vez que tristeza. — Kamina... lo he decidido, voy a dejar el cuerpo de excavadores, no quiero trabaj...— Simon no pudo terminar la frase, pues  su hermano se levantó y golpeó los barrotes, haciendo un ruido que hizo temblar la pequeña celda.— Retira lo que has dicho...— El tono había cambiado, su voz emanaba cierto enfado— ¡Idiota!, has trabajado duramente para ello, ¿no llevas ni tres semanas en el cuerpo y ya lo quieres dejar? ¿¡Acaso no era tu pasión!? — Su hermano hablaba cada vez más alto y...