El pequeño agujero se hacía más grande a medida que Simon giraba el taladro, al cabo de un minuto ya podían salir por el arrastrándose, los miembros de la brigada Gurren salieron y, mientras Kibo se despedía un poco abatido de Kamina y Simon, el otro se fue corriendo mientras juraba no volver a juntarse a ellos.
Kamina en cambio se sentó en el suelo, al lado de un Simon que se encontraba tirado mirando al techo mientras respiraba con fuerza.
Kamina en cambio se sentó en el suelo, al lado de un Simon que se encontraba tirado mirando al techo mientras respiraba con fuerza.
— Simon...— Kamina fue interrumpido por este — Aniki, nos has salvado, de no estar tu ahí no habría encontrado nunca la salida.— Kamina lo observó mientras pensaba, "Que dices, Simon, fuiste tú quien nos salvó la vida y nos trajo hasta aquí, yo estaba realmente aterrado."
Kamina llevó a Simon a su casa, y se sentó a su lado mientras cogía a un recién despertado Boota y lo acariciaba abstraído, el pequeño cerdo-topo chillaba levemente por las caricias.
—Eres el miembro más pequeño de la brigada Gurren, Boota, y también eres comida de emergencia...— Apenas acabó de hablar el pequeño Boota empezó a retorcerse y empezar a chillar mientras Kamina lo llevaba a su boca, fingiendo que se lo iba a comer. Cuando casi rozaba su boca, el pequeño mordió sus labios haciendo que Kamina lo soltara con una expresión de dolor, Boota cayó y automáticamente corrió hacia el pecho de Simon, mirando a Kamina con desconfianza.
— Aniki, no molestes al pequeño Boota— dijo en tono cansado un Simon que poco a poco iba entrando en sueño.
Cuando este finalmente se durmió, Kamina pudo romper esa máscara de seguridad que tanto había forzado y mientras observaba a Simon dormir, susurró
— Estaba aterrado, tenia mucho miedo de perderte, de morir sin haber cumplido mis sueños, pero tu, pequeño, te mantuviste firme, pese a todo continuaste cavando, buscando la luz. No podía quedarme atrás, menos si mi hermano pequeño es tan valiente. Eres muy grande, Simon, llegaras a hacer cosas enormes, y quién sabe... Quizá sea gracias a ti que cumpla mi sueño. No lo olvides nunca Simon... eres Simon el excavador, atravesarás este techo con tu taladro... y si existe... atravesarás el cielo. Es el futuro que veo en ti, Simon el excavador...—
Poco a poco, sentado en el borde de la cama de Simon, Kamina se sumió en un sueño profundo, un sueño que le era familiar, en el que alzaba la vista y no veía el rocoso techo, solo un montón de pequeñas luces blancas que emitían una luz tenue sobre la superficie, y de fondo observaba esa familiar espalda que nunca más volvió a observar, su padre le prometía llevarlo cuando creciera a la superficie, una roja capa hondeaba en la espalda de su padre mientras este se despedía, Kamina volvió a alzar la vista para observar ese precioso techo iluminado, algún día descubriría que eran estrellas.
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