Nos metemos levemente en el genero Shõjo con este... ¿Anime? Aunque el anime es entretenido de ver y logra plasmar ciertas emociones, finaliza al comienzo de la parte realmente interesante del manga.
Bajo la premisa de un estudiante rebelde que sin querer intercambia cuerpos con la chica más inteligente del instituto por un beso, nos adentramos en la vida de Ryuu Yamada, que ve su vida perturbada por el descubrimiento de este poder junto a Shiraishi, la chica que besa por accidente.
A partir de aquí voy a dar mi opinión del manga, así que dejare esta tímida ||Alerta de SPOILER||
Yamada es un maldito cacho de pan.
Es un chico solitario, que ha tenido problemas para hacer amigos, pues (no sin algo de razón) es tachado de violento. Cuando conoce a Shiraishi se ve envuelto en un montón de problemas, que al superar junto a ella ( y otros amiguetes) empieza a despertar en el cierto sentimiento cariñoso por Shiraishi.
Pero... sorpresa, resulta que Shiraishi no es la única chica con poderes, de hecho hay siete chicas, denominadas brujas, que tienen poderes. Inexplicablemente, Yamada tiene el poder de copiar los poderes con un beso, todos los malditos poderes se activan con besos, dando escenas Yaoiescas, Yuriescas, graciosas, candentes... y tristes.
La séptima bruja, IN SO POR TA BLE.
Si hay algo que da juego al manga es que Yamada es olvidado varias veces por culpa de la séptima bruja. Cuando por fin consigue quitarle los poderes a las siete brujas no pierde el tiempo, le pide salir a Shiraishi y ella acepta, taaaaan moooooonooos.
Pero claro, de hecho es aquí cuando el anime termina, pero... ¿Que ocurre después?
Dos malditos aquelarres de bruja aparecen, y uno formado por chicos.
Yamada busca repetir los pasos con los que liberó a las otras chicas, pero está vez lo tiene más difícil.
Que frustración sentí al ver como la relación con Shiraishi se quedaba estancada, y una muy mona Odagiri empieza a intentar hacerle competencia.
Me encantan las chicas de este manga, a cada cual más rara. Eso sin hablar de Miyamura, el mejor amigo del protagonista desde el distanciamiento de Ushio. Por dios, cuantas veces me saltaron las lágrimas de la risa por su culpa.
La historia te atrapa, pues tiene un tono relajado y cómico que consiguen transformar perfectamente en tensión, tristeza e incluso dolor en tan solo unas páginas de diferencia.
Se me sigue encogiendo el corazón al recordar a Yamada llorar mientras dice "Estoy en casa" al ver que consiguió ser recordado. O las lágrimas que embargaban a una confundida Shiraishi al no saber por qué le dolía tanto ver a un Yamada del que no recordaba nada besar a otra chica.
En resumen, este manga me enamoró de principio a fin, con lo que os lo recomiendo con una puntuación de 8/10
Bajo la premisa de un estudiante rebelde que sin querer intercambia cuerpos con la chica más inteligente del instituto por un beso, nos adentramos en la vida de Ryuu Yamada, que ve su vida perturbada por el descubrimiento de este poder junto a Shiraishi, la chica que besa por accidente.
A partir de aquí voy a dar mi opinión del manga, así que dejare esta tímida ||Alerta de SPOILER||
Yamada es un maldito cacho de pan.
Es un chico solitario, que ha tenido problemas para hacer amigos, pues (no sin algo de razón) es tachado de violento. Cuando conoce a Shiraishi se ve envuelto en un montón de problemas, que al superar junto a ella ( y otros amiguetes) empieza a despertar en el cierto sentimiento cariñoso por Shiraishi.
Pero... sorpresa, resulta que Shiraishi no es la única chica con poderes, de hecho hay siete chicas, denominadas brujas, que tienen poderes. Inexplicablemente, Yamada tiene el poder de copiar los poderes con un beso, todos los malditos poderes se activan con besos, dando escenas Yaoiescas, Yuriescas, graciosas, candentes... y tristes.
La séptima bruja, IN SO POR TA BLE.
Si hay algo que da juego al manga es que Yamada es olvidado varias veces por culpa de la séptima bruja. Cuando por fin consigue quitarle los poderes a las siete brujas no pierde el tiempo, le pide salir a Shiraishi y ella acepta, taaaaan moooooonooos.
Pero claro, de hecho es aquí cuando el anime termina, pero... ¿Que ocurre después?
Dos malditos aquelarres de bruja aparecen, y uno formado por chicos.
Yamada busca repetir los pasos con los que liberó a las otras chicas, pero está vez lo tiene más difícil.
Que frustración sentí al ver como la relación con Shiraishi se quedaba estancada, y una muy mona Odagiri empieza a intentar hacerle competencia.
Me encantan las chicas de este manga, a cada cual más rara. Eso sin hablar de Miyamura, el mejor amigo del protagonista desde el distanciamiento de Ushio. Por dios, cuantas veces me saltaron las lágrimas de la risa por su culpa.
La historia te atrapa, pues tiene un tono relajado y cómico que consiguen transformar perfectamente en tensión, tristeza e incluso dolor en tan solo unas páginas de diferencia.
Se me sigue encogiendo el corazón al recordar a Yamada llorar mientras dice "Estoy en casa" al ver que consiguió ser recordado. O las lágrimas que embargaban a una confundida Shiraishi al no saber por qué le dolía tanto ver a un Yamada del que no recordaba nada besar a otra chica.
En resumen, este manga me enamoró de principio a fin, con lo que os lo recomiendo con una puntuación de 8/10
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